viernes, 27 de junio de 2014

Tucker, GA. (-39)

"TELL THE WORLD I'M COMING HOME."


 Llega un momento en el que asumes que hay que tener paciencia, que todo llega para quien sabe esperar. Y es ahí cuando las cosas caen por su propio peso.

  Ir de compras me mata. Crucé el umbral de la puerta, saqué el móvil del bolsillo y lo desbloqueé. Aparecía que tenía dos mails. Entré como quién no quiere la cosa y vi que mi bandeja de entrada estaba encabezada por un correo de AM. "Con lo pesada que está con lo de la reunión, seguro que es para avisar de llevar algo o para decir que a alguien le falta sabe-Dios-qué-cosa" pensé. Lo le di más importancia. Revisé los whatsapps un poco por encima, y aún en la entrada de casa, decidí ponerme a leer bien lo que fuera que me quería decir Ana María. El segundo era de 'Becas Fundaciones Gall...'. Lo abrí sin ánimos, podía ser cualquier tontería sobre Sábado. Y entonces, grité. Grité de alegría, de emoción, de satisfacción. Con el "Estimada Julia, es para nosotros un placer [...]"  era perfectamente consciente de lo que seguía. Lo que de ningún modo me esperaba era Georgia. Todos los que me conozcan mínimamente sabían que era el sitio al que más deseaba ir. Ni California, ni Nueva York. Georgia, el sur.




Georgia es un estado al sur-este de Estados Unidos, el profundo sur. Su capital es Atlanta, que tiene el mayor aeropuerto del país, la fábrica de Coca-Cola, etc. El clima es caluroso pero húmedo casi todo el año, aunque en invierno se llegan a alcanzar los 0º. Para más información: Georgia (Wikipedia).


 Mi familia son los Cooke. Viven en Tucker, un pueblo de 26.000 habitantes a 25 minutos de Atlanta.
 Mi host mother será Lee, profesora, y mi host father, David, informático/administrativo/algo similar. Tienen tres hijas: Angelia, de 14 años, que es adoptada de México pero no, no habla español, juega al soccer (fútbol europeo) y no viene a mi instituto; Tiffany, de 19, que no tengo ni idea de qué hace, y Emma, que se casó justo hoy y no vive en casa. También tienen un perro y tres gatos.
 Es una típica familia sureña. Van a misa todos los domingos y los miércoles por la tarde tenemos el youth club de la iglesia (que debe ser algo parecido al catecismo). Son metodistas, una rama del protestantismo. En cuando a las normas, son algo estrictos. Sigo impactada por el “no dating”, que viene siendo como un “prohibido las citas con chicos”. Aún así, estoy más feliz que una perdiz. 

Cooke's house.



Parques del pueblo.



 Mi instituto, el Tucker Highschool. Cuenta con 1800 alumnos aproximadamente.



 Quedan 37 días, a pesar de que en la entrada pongan 39 (hoy pasan de las 00:00, así que es oficialmente sábado) y fue el jueves cuando realmente me di cuenta de que me voy, de que no es un sueño, de que me queda un mes y una semana para pasar 10 meses fuera, lejos de todo lo que conozco. Asusta. Asusta más de lo que me imaginaba que lo haría. Pero no es miedo ni son nervios ni son ansias. Es una sensación que empieza en el estómago y llega al cerebro como un cosquilleo. 
 Quedan 37 días. Tell the world I'm coming home.











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